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martes, 3 de mayo de 2011

Reversos Incieros, blog de J. P. Ruiz Giménez

Reversos Inciertos es la bitácora del poeta y escritor J. P. Ruiz Giménez. En este recién inaugura blog su autor desea destacar, según sus propias palabras, cinco vídeo-poemas de su poemario más otros dos de su obra teatral (en verso libre) "Pandora, leyenda y condena del olvido", recitado por rapsodas de reconocido prestigio.
El estilo de Ruiz es original y aporta nuevos aires a la poética actual. También ofrece al lector el prólogo a su interesante novela "Me llaman Legión", en el que aborda una temática religiosa e histórica con tintes de intriga y terror.

El enlace a Reversos Inciertos:

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http://reversosinciertos.blogspot.com/

miércoles, 25 de febrero de 2009

Sobre el blog "Antología Literaria" de Vilma Fontana.


Gratas sorpresas se encuentran navegando en internet. Una de ellas es ingresar a http://www.antologialiterariaactual.blogspot.com, blog de la bibliotecaria Vilma Fontana, un alma inquieta volcada a la noble tarea de divulgar el arte de las letras. Obras de diversos estilos e interesantes enlaces a páginas literarias conforman el excelente contenido de este espacio virtual. La Revista Cultural Espíritu Literario los invita a dar un paseo por esta bitácora de la creativa Vilma Fontana.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Relato: El Niño Grimaldo. Ricardo Calderón Inca (Perú).



A tu presencia desde el celaje.

 

Alguien tuvo que ir por el pan y ninguno de mis hermanos quería hacerse cargo de esa encomienda. Mi madre había regresado del mercado cansada, todos los días era lo mismo, traía un balde con comida que le sobraba de su puesto, tan humilde, tan sencilla, para repartirlo entre diez hermanos; seis mujeres y cuatro hombres. Hernán era el menor y como de costumbre hacía los recados de los hermanos mayores, pero esta vez ocurrió algo distinto. Nancho como comúnmente le decían, se empaló y no quiso ir por el pan, Alonso, como hermano mayor, reclamó por qué no quería ir –yo no quiero ir… ¿por qué no vas tú?, ¿acaso siempre tengo que hacerte caso?- Los reclamos se iban acelerando, se acentuaban las palabras, de un tonto a un carajo, y con frecuencia se acercaban cuerpo a cuerpo, como buscando en el viento, la superioridad de sus argumentos. Cállate… y un reverendo sonido impactó en el rostro de Hernán. Se ausentaron las palabras, pero las miradas, sólo aquellas iracundas, lo decían todo.

-¿Qué está pasando acá?-, preguntó la mamá Claudelina y entre labios pronunció: estas mierditas otra vez se están peleando. Parecen locos gritando, ¡qué cosa! arrebatados estos, -mí mamá estaba realmente guapaza-  ni el recuerdo de su padre los hace unirse, ¡malcriados! Nancho se encerró en su cuarto durante diez minutos, luego como alma que lleva el diablo se esfumó de la casa. Ya eran las siete de la noche, las ocho, las nueve, las diez y aún no regresaba. Doña Claude, como acostumbraban a decirle en el mercado, estaba realmente asustada, aquel hijo callado y misterioso, se había ausentado del hogar, aún su ausencia era necesaria.

Claudelina imaginó mi ausencia y mi paradero en casa de la tía Felina, una de esas tantas tías a la que uno recurre cuando suceden problemas, era una buena opción para tranquilizarse, sin embargo, se le vino a la mente la idea de mi presencia en el cementerio, no sabría explicarles como advirtió tal imaginación, porque a las finales resultó siendo verdad. Aquella noche camino al cementerio brotó en mí un sin números de interrogantes, de las cuales una, me causaba admiración: “¿por qué moriste papá Grimaldo?”. Había transcurrido un mes del fallecimiento de mi padre y aún no podía creer que su mirada había partido, todo era quebranto, todo sin sentido, todo triste, todo muerto. Cuando ingresé al mausoleo ya eran aproximadamente las doce y media de la noche. No me interesó en lo más mínimo la pena que causaría a mi familia con mi ausencia, ni mucho menos pensé en mi madre, la amaba tanto. Buscaba la tumba de mi padre, pero habían tantas que me perdí por un momento, luego retomé el camino adecuado y me dirigí hacia ella. Las flores del mes pasado aún persistían en el nicho, intactas, como si cada día ellas vivieran para demostrar al mundo la belleza del alma desterrada. Hablé con mi padre largo rato, le conté lo que había sucedido en la tarde con mi hermano, le dije también que lo extrañaba, que me sentía solo, terminé por llorarle, casi lo suficiente como para llenar mi baldecito y comenzar a lavar la armazón que cubría la foto de Grimaldo, “hay mi niño Grimaldo por qué te fuiste”. La noche estaba templada y el miedo se me hacía insignificante en compañía de mi padre -¿será acaso por el vino que traje?- claro que traje un vino, sentí la imperiosa necesidad de brindar con papá. Comenzó hacer un poco de frío (por no decir bastante) así que comencé a cavar al costado de la sepultura, hice una zanja profunda para enterrarme a su lado, solamente hasta el cuello, quería ver como la noche se estrellaba con todas sus maravillas. Comencé a rezar profundamente, soñaba con sus días a mi lado, mis días sin su presencia, mis días, sus días, imaginaba, imaginaba… pero el sueño logró vencerme.

Ya entre mi letargo, observé la silueta tímida de mi padre y cálida a la vez, mire hacia arriba y era él, sí, era él.

-Cálmate hijo, estoy contigo, deja de llorar.

-Llévame contigo papacito, llévame, llévame por favor. Por un momento añoré la muerte con toda su belleza, para tan solo vivir a su lado.

“No”, respondió Grimaldo, un rotundo y enérgico no, te necesito a lado de tu madre, ¿quién ocuparía mi lugar como el hombre de la casa?, mientras él decía esto yo miraba fijamente su rostro, transmitía una profunda tranquilidad, su mirada infantil, su sonrisa benévola; sus gestos lo decían todo. Sí papito, le respondí, ahora mismo voy a verlos, es necesario que los cuide, no quiero perderlos como te perdí a ti. Al poco rato tomó mis manos, besó mi frente y me dijo: “Tengo que ir por tu madre y tus hermanos, ellos también me necesitan”.

Al despertar hallé por encima de la tumba la foto de mi padre, era la que habitaba en su interior, comprendí entonces que entre todas las señales del mundo, aquella era la más completa. Tomé la foto y me dirigí a casa. Poco antes de llegar, observé a lo lejos, la silueta sencilla y resuelta de Claudelina, estaba regando sus plantas con una solemne dulzura.

-Hola mamita. Y a través de mi faz taciturna, dos lágrimas azoradas quebrantaron mis mejillas.

-Hola hijo mío, ayer fue un día terrible para ti, debes estar cansado, vamos adentro, te haré tu sopita de gallina.

No puedo describir cuan bien me hicieron sentir sus palabras, era su alma en mis brazos y su Dios en mis ojos. Antes de ingresar a casa, mostré a los cielos mi sonrisa más plena, buscando en ella el argumento perfecto del amor.

-Aló, sí, ¿quién habla?

-El cadáver del niño Grimaldo ha desaparecido del cementerio. 

martes, 28 de octubre de 2008

Obras de Héctor Domingo (México).





http://www.hectordomingo.com.mx

Entrevista con el escritor Héctor Domingo (México).


1)    ¿Cómo fue su acercamiento a la literatura?

 

A los cuatro años de edad tuve un accidente que me tuvo postrado en cama por bastante tiempo. No recuerdo cuánto tiempo fue —supongo que meses—, pero lo que sí recuerdo es a un chico que imaginaba que el cobertor de su cama se convertía en una montaña gigantesca; otras veces en un mar y, otras más, en el paisaje inexplorado de un planeta desconocido. Aún puedo ver mis manos moviendo un carrito de juguete, una jirafa de plástico o un soldadito, todos ellos como actores de un teatro que no tenía límite en sus presentaciones. Luego vino la escuela y con ella los libros. Leía, pero a la vez imaginaba. Leía mucho e imaginaba mucho. En casa de mi abuela materna conocían mi voracidad lectora y cada vez que llegaba a visitarla ya tenían un libro nuevo a mi disposición, o si no, un cómic y, cuando no había ni lo uno ni lo otro, me daban permiso de que buscara por la casa si alguno de los tíos había comprado alguna revista. Afortunadamente eran muchos los tíos y siempre encontraba algo nuevo para satisfacer mi curiosidad.

 

2)    ¿Desde cuándo escribe?

 

Podría decirse que mis primeras historias fueron creadas en un sistema “ingenuo-multimedia”. Recuerdo que cuando era pequeño usaba todo lo que tenía a la mano para dar vida a mis fantasías: mezclaba dibujos, textos, recortes y figuras que hacía con plastilina; pero fue hasta que cumplí los quince años de edad que tomé con más formalidad el oficio de escribir. De esa época tengo un libro de relatos que llegué a terminar, pero el material no me pareció tan bueno, así que puse el fajo de hojas en el cajón del olvido. Estas historias no eran para niños, sino para adultos. Luego, estando ya en la universidad, tuve la idea de un libro que si vio la luz. Este libro lleva como título: La Vaquita Morada y ahora existe en una reedición un poco mejor de la que se hizo en aquél entonces.

 

3)    ¿Qué es lo que lo llevó a escribir literatura para el público infantil?

 

En realidad siempre he escrito tanto para niños como para adultos, pero las publicaciones infantiles se han dado primero. Es posible que en los meses siguientes comiencen a darse las publicaciones que estoy preparando para el público adulto y así se equilibre más el panorama.

 

4)    ¿Qué es lo más difícil a la hora de crear historias para niños?

 

En realidad no me resulta difícil. Tengo hijos que cada noche, antes de dormir, me exigen que les invente un cuento.

 

5)    ¿Tiene alguna cábala al escribir, alguna costumbre?

 

Soy una paradoja: por una parte me gusta organizar esquemas, ordenar las ideas, crear a los personajes con dibujos y representar los lugares con fotografías que no sé en realidad ni de dónde vienen ni a dónde pertenecen. Llevo varias libretas en donde escribo ideas, pego los recortes, retoco las imágenes con lápices y marcadores para que me den lo que necesito, hago montajes… Y sin embargo no puedo saber cuándo uno de los dos o tres conceptos sobre los que estoy trabajando cada vez se va a convertir en esa historia que será transformada en libro. Se podría decir que trabajo en dos etapas: la primera es la que envuelve a libretas, recortes y garabatos, (la etapa Moleskine, digamos) y la otra, que es la que tiene que ver con el trabajo propiamente de escribir. En esta etapa me apoyo en la computadora portátil y escribo en donde se me da la gana.

 

 

6)    Acerca de Bitácoras de Soledad

 

“Bitácoras de Soledad es un libro dirigido al público adulto; una historia conformada por varios relatos que nos invitan a reflexionar sobre la importancia de los anhelos no cumplidos: los sueños que nunca pueden ser dejados a medias.” Así es como presento el libro más reciente que he publicado y el argumento es, más o menos, el siguiente: “Jan Caballero es un cuarentón fracasado que pierde el empleo y queda en la calle. Tiene entonces que enfrentarse con la falta de hogar y de alimentos, pero también con un pasado que pudo ser: el sueño fallido de dedicar su vida al arte. La oportunidad para sentirse creativo llega cuando conoce a una anciana que recoge muebles y objetos destartalados. Esta mujer no tiene nombre ni recuerdos, pero sustituye su falta de pasado con las historias que inventa para justificar el estado deplorable de las cosas que vende en su bazar. Jan, entonces, se asocia con ella y echa mano de sus habilidades para convertir esos cacharros en verdaderos objetos de leyenda, logrando así crear un negocio en el que los clientes saben que son engañados, pero pagan con gusto por ello. Años después de que se rompe la sociedad Jan decide recopilar en una bitácora tanto sus memorias como algunas de las leyendas que la anciana solía repetir a los clientes, recreando así las Bitácoras de Soledad.”

 

 

 

7)    ¿Cuáles son sus autores favoritos?

 

Más que autores favoritos, tengo libros favoritos que me gusta releer, independientemente de que los críticos los consideren buenos o malos. Sin embargo, y aunque me gusta leer autores de varias nacionalidades, siempre termino quedándome con los de esta gran casa que es la América Latina.

 

8)    ¿Qué aconsejaría a las personas que desean escribir obras para niños?

 

Que escuchen la opinión de quienes mejor saben: sus hijos o sus sobrinos. Ellos no mienten: si algo les parece tonto y aburrido, seguramente lo es. Si no dicen nada, pero se emocionan, aprenden algo nuevo o sueltan una carcajada, entonces van por buen camino.

 

9)    ¿Cuáles son los planes futuros de Héctor Domingo?

 

Acabo de terminar una historia para niños que me tiene contento por el resultado. Trata acerca de la discriminación a personas con capacidades diferentes. El personaje es un niño ciego que llega a una escuela para "chicos normales" y, pese al rechazo del maestro y los alumnos, logra con su ingenio cambiar para bien la vida de varios de ellos. Estoy trabajando también en una novela para adultos. De esa ya les contaré luego.

 

10) ¿Cómo se pueden adquirir y/o leer sus obras?

 

Los libros pueden comprarse por medio de tiendas y librerías en línea (Amazon, Borders, Barnes & Noble…) Para mayor información acerca de cada título y los lugares en donde se han puesto a la venta, pongo a su disposición mi sitio en la red: http://www.hectordomingo.com.mx/