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jueves, 5 de mayo de 2011

Las Musas de Patricia O. (Patokata)

Patricia O., también conocida como Patokata, tiene varias Musas. Unas poéticas y otras cuenteras, en el mejor de los sentidos, pues gustan inspirarla para escribir buena poesía e interesante prosa.
Para acceder a la grata lectura de las obras de esta joven creadora basta con ir a:



Agradecemos a los lectores por la visita de estos enlaces.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Relato: Martín Pescador. Fabián Belo (James Mustaine) Argentina.


Línea de dos anzuelos, terminación de la caña de fibra de vidrio de cuatro metros. Plomada de varios gramos en forma de torpedo.
Encarnó cada anzuelo con tres gambas previamente saladas y un trozo de calamar a modo de guinda, como postre.

Dio el giro reglamentario para liberar el reel e incursionar el agua con provocativo envite para presas ansiadas. Sin mucha potencia, aguas cercanas.
Se retiró unos pasos hacia atrás y colocó la caña en el haragán que también soportaba el resto del aparejo; mucha más carnada, hilo de coser, cuchillo de caza y baterías de repuesto para la linterna de cabeza.
Se dejó caer en silleta de acero inoxidable y con gesto responsable escudriñó la noche en busca del horizonte, dejó su mano derecha al acecho de vibración premiadora en la base de la caña.

En los noventa minutos siguientes repitió la misma operación unas ocho veces sin resultado. Todo indicaba que ese día toda captura le sería negada. Insistente.

-Ya es hora de marchar, -le dijo esa conocida voz por la espalda.

-Está bien, ya voy; déjame un minuto más que ahora seguro sale, -replicó proféticamente.

Y el augurio se hizo realidad, se cumplió su vaticinio; con frenesí de cazador triunfante recogía el reel y todo el nylon suelto que en su extremo desnudo descolgaba peso. Presa conseguida.
Al tenerla en su poder, antes de nada la admiró en silencio, la tocó y hasta quiso besarla, pero reprimió su deseo. 
La desenganchó dejándola a buen recaudo. Recogió los bártulos pesqueros y con el botín en mano alzada se encaminó a la voz diciendo:

-Lo he recuperado doctor. Ha llevado mucho tiempo, pero lo he conseguido.

El doctor lo felicitó, le dio unas palmadas a la espalda y lo acompañó hasta dentro del psiquiátrico donde alguno de los internos se pondría más que contento por recuperar su calcetín perdido en la piscina.
Martín no esperaba ninguna gratificación, tan sólo pretendía que lo dejasen salir de pesca a la piscina dos veces por semana.

 

sábado, 25 de octubre de 2008

Entrevista a Fabián Belo (James Mustaine).







Fabián Belo es Analista de Sistemas, Programador y Diseñador Web, Profesor de Música, Técnico Especialista Administrativo y Perito Mercantil.
Reside en Argentina, de nacionalidad desconocida y desarrolla diversas labores en el área de la informática.
Es un autor polifacético dueño de un estilo muy interesante que hasta la fecha nadie ha catalogado ni indexado con inflexibilidad. Publica sus obras que él mismo considera de naturaleza amateur bajo el pseudónimo de James Mustaine.



1) ¿Cómo fue tu acercamiento a la literatura?

De pequeño, cada vez que veía algún reportaje o documental televisivo relacionado con astronautas o algo concerniente al espacio exterior; embelesado me quedaba, admiraba y digería cada detalle.
Al abandonar lenta pero seguramente la casi inexistente infancia, justo cuando la amenaza del tiempo sentenció una entrada prematura a la adolescencia, aún seguía con aquella obsesión. La misma derivó en sublime obcecación por ser astronauta.
No pudo ser. No podrá ser.

Exactamente lo mismo me ha ocurrido con la literatura, sólo que en este caso es mucho más fácil conseguir el objetivo.
Desde que he aprendido a separar el instinto del raciocinio, adoro leer. Soy fiel creyente de que toda lectura, por más banal y fútil que parezca; es enriquecedora.
Por ello, y siguiendo el mismo patrón obsesivo de marras; penetré la experiencia de escribir.
En un principio espoleado por haber descubierto producciones de escaso nivel artístico, más que nada en canciones que traducía del inglés, ya que en mi idioma nativo la oferta era aún más decepcionante.
Lo subsiguiente fueron sucesivos eslabones de experiencias que contemplaron sobre todo intercalar lectura con pariciones, pero jamás imitando estilos; creo que aunque quisiera hacerlo me estaría negado.



2) ¿Cuáles son los temas que te inspiran para escribir?

Dado que abordo sinfín de tópicos, me es bastante difícil definir una preferencia. Cuando me apetece escribir algo, lo vuelco y punto; no me detengo a pensar que temática estoy abarcando; no obstante; y si echo un vistazo general a todo lo escrito hasta ahora; sin dudas resalta “el ser” y todas sus virtudes y afecciones, mayormente recitadas en prosas surrealistas a las que alguna crítica han tildado de muy intrincadas, lo que también ha incitado a varios a asociar una especie de pseudo-ontología a mis laberintos espirituales, allá ellos; yo sólo escribo.

Confieso que también disfruto mucho cuando me desaguo con relatos de lo absurdo, lo cruel y lo sarcástico mezclando frecuentemente mi instinto innato de protesta hacia una sociedad que tengo que soportar por haber nacido en la época equivocada; siendo mi fuerte la prosa y/o el relato breve; aunque no dejo de lado la poesía.

En ambos casos ignoro por completo los cánones o métricas preestablecidos, escribo lo que me apetece y cómo me parece. No puedo quejarme de cierta aceptación que no busco. Aparece, aún cuando el lector se siente profundamente insultado por la crudeza de determinadas obras.


3) ¿Qué opinas acerca de los portales literarios en Internet?

Son la evolución lógica y necesaria de los ateneos, con la salvedad de que el ambiente virtual deja más espacio a lo irrelevante, indecoroso, plagiador e impresentable; que no es poco.
El supuesto anonimato, que cada día es menor; estimula a gran cantidad de exponentes protervos a presentarse “en sociedad” esgrimiendo obras dignas del mayor desprecio. Pero en contrapartida, Internet ofrece muchas más satisfacciones que decepciones en este sentido.
También hay que dejar claro que los que sienten afinidad por expresarse en alguna veta artística, aún no aprovechan todas las posibilidades que este medio ofrece, en algunos casos por simple ignorancia/desconocimiento, en otros por testarudez, resistencia estúpida a la evolución tecnológica.

4) ¿Cómo es la situación literaria en Argentina?

Al no estar convenientemente inmerso en el mundillo nacional, no podría evaluar con corrección tal situación, sin embargo, me cabe decir que Argentina puede vanagloriarse de albergar los que personalmente considero diamantes en bruto, dejando a un lado la poesía la cual, a mi entender, carece de genialidad. Aunque también conviene señalar que mentada genialidad por regla general aparece únicamente post mortem.

5) ¿Cuáles son tus autores preferidos? ¿Qué lecturas recomiendas?

No tengo autores favoritos. Es cierto que alguno me ha seducido más que otro, pero, al igual que en las demás artes, no podría dedicar mi devoción a unos pocos prodigios.
Friedrich Wilhelm Nietzsche ha gozado de mi lectura en forma especial por algún tiempo, la exquisita metafísica de Lobsang Rampa (Cyril Hoskin) es digna de reseñar. Henry-François Rey, Marcel Proust…, sería aburrido seguir. Como ves, no me adoso a lo más nombrado.

De autores contemporáneos muy poco que reseñar. La gran mayoría me parece alimento de retrete, Isabel Allende, Paulo Coelho, Camilo José Cela; por mencionar lo primero que me viene a la cabeza, son basura baladí mercantilista.

¿Recomendar? Nada. Lo importante es leer, siempre tener algo a mano, como decía al principio, por más banal o fútil que parezca la producción; si llena, hay que leer.
La escritura ha sido el invento más relevante de la humanidad, aprovechémoslo.

6) ¿Qué consejos daría a los jóvenes escritores?

No me gusta dar consejos. Aunque fuese alguien considerado altamente calificado para hacerlo. Si acaso compartiré un par de aspectos que me parece hacen que una obra sea buena, más allá de tener o no escuela literaria.

Ante todo creo que no existe el escritor profesional, una vez que se lo tilda de profesional deja de ser escritor.
Existe la pureza de un texto cuando su autor no medita lo que va a escribir, simplemente vuelca la desnudez de ese momento en la obra receptora, y para ello es absolutamente imprescindible la imaginación, sin ella el producto no vale nada, sin ella se acaba inexorablemente en la más pulcra imbecilidad.
La imaginación es una resultante directa del miedo, de cualquier miedo; entonces podría decirse que aquel que sea portador de un miedo atroz a algo hará que su imaginación se dispare creando cosas que ni él mismo puede creer una vez terminada la incursión.

Por otro lado y para no extenderme mucho más; el uso generoso de los recursos de nuestro lenguaje, el más rico del planeta; es de suma importancia; todo ello arropado por una sana ortografía, gramática y puntuación.
Es lastimoso y hasta desagradable ver escritos en donde puede verse un talento que anida en ellos pero manchados por la falta de los tres últimos ingredientes.
En lo personal, cuando me encuentro ante tales abortos, por más bueno que sea el contenido; lo desecho. Es mi forma de castigar al autor. De más está decir (o no) que hablo de las producciones “en crudo” ya que al pasar por una editorial todo se retoca.


7) ¿Cómo y dónde se pueden adquirir y/o leer sus obras?

He ignorado una propuesta de publicación hasta la fecha, en consecuencia no he publicado absolutamente nada en formato convencional.
Desde 1.995, año en que empecé a compartir mis escritos, mantuve mi extraña lógica determinante de privar de tal vejación a lo creado.
Lo cierto es que mi parecer ha cambiado y es posible que en 2.009 edite los dos primeros libros, sin editorial; no soporto algunas “exigencias” que en la ocasión mencionada pusieron sobre la mesa.
Una muestra abanicada de mis laberintos se puede ver en mi sitio web: http://www.fabianbelo.com.ar/

miércoles, 22 de octubre de 2008

Razón No Existe

Volver a creer. Escuchar de improviso el tronar de ese motor. No me pidas una moneda hoy. Espero otro, pueda dártela. GRAFITIS… ¿Cómo concluyó aquel fin que consciente, debí iniciar? ¿Dónde retendremos estas sensaciones que genera el simple oír? Seguro ya te lo preguntaste… Se del tormento de tu ayer: no menos difícil, el Hoy. ¡Sabelo! comprendo lo profundo de tu enojo con Dios. Diría, desazón... Si arrojaste el búmerang y su planeo aun no es visible no te angusties, esto no termina acá. Procuraré sostenerte hasta que ese vuelo, tus manos alivie. TE QUIERO… Aquello sonó como en un templo. Idiota. Dependiente como nosotros al futuro: Así revivo. Ya no indagues… ¡Ahora, que la lluvia cese! Razón no existe de temer al Sol. Y la vida no merece transcurrir escribiendo sobre tristezas, no. No sin antes, haberte conocido.
David M. Lampertte