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miércoles, 4 de mayo de 2011

El Necronomicón. Por Cristian Claudio Casadey Jarai


En la historia han habido libros que dieron mucho que hablar. Uno de ellos fue el Necronomicón (en griego νεκρονομικόv) libro ficticio creado por el escritor Lovecraft en sus historias sobre los Mitos de Cuthulu. Este pseudo grimorio fue revelado por primera vez al mundo en una carta que Lovecraft dirigió a Harry O. Fisher en 1937. En dicha epístola, el autor comentaba que el nombre de la obra se le ocurrió durante un sueño. En la propia interpretación etimológica que realizó Lovecrat explicó que a su juicio significaba "Imagen de la Ley de los Muertos" pues entendió que la última partícula -icon correspondía al término griego eikon.
En el Necronomicón se describen diferentes fórmulas arcaicas para contactar con seres poderosos de otros mundos, así como invocaciones y rituales para resucitar a los muertos y viajar a dimensiones desconocidas. La leyenda afirma que con solo su lectura provoca la locura y la muerte. El libro, en el universo de Lovecraft, se atribuye al estudioso árabe Abdul Al-Hazred quien lo escribió alrededor del año 730 D. C. También se dice que este personaje murió a merced de las garras de una bestia invisible a plena luz del día. El mito también cuenta que fue traducido al griego hacia el año 950, por lo que tuvo una gran difusión por aquellas épocas. Debido a esto fue condenado por la Iglesia en el año 1050. Olaus Wormius traduce el Necronomicón al latín en el año 1228, y esta es la versión que pervive en la actualidad, pues se ha dado por perdidos los originales árabe y griego.

La idea está muy bien desarrollada por Lovecraft, pues el Necronomicón nunca existió, y en repetidas ocasiones da fe de esto, pues lo repite varias veces en su correspondencia. Sin embargo es frecuente encontrar páginas de Internet dedicadas a esta obra y hasta versiones electrónicas o bien ediciones para la venta. Incluso el nombre del ya famoso árabe loco, Abdul Al-Hazred, era el apodo de la infancia que solía usar el propio Lovecraft, inspirado en los Cuentos de las Mil y Una Noches.

martes, 3 de mayo de 2011

Nuevo foto trucada de Osama Bin Laden. Por Cristian Claudio Casadey Jarai


La supuesta muerte de Osama Bin Laden deja mucho que hablar. Han aparecido en los medios digitales y las redes sociales numerosas fotografías del hipotético cadáver del líder talibán. El fallecimiento de este personaje crea diversas reacciones; por un lado los festejos en los Estados Unidos, que hacen recordar a aquellos que tuvieron lugar en algunos países islámicos con respecto a los atentados de aquel lejano y confuso 11 de septiembre. Las teorías conspirativas no estuvieron en un punto tan alto desde la también supuesta muerte de Hitler. En todo caso, la presente imagen se trata de una manipulación de una escena de la película "La Caída del Halcón Negro". Resulta interesante tener en cuenta que no es la primera vez en la historia de la humanidad en la que se dan semejantes noticias y se falsifica la información, así como documentación y demás fuentes. La fotografía fue publicada en el portal Milenio.com

miércoles, 27 de abril de 2011

¿Discapacidad ideológica o terrorismo de estado? Por Cristian Claudio Casadey Jarai


Diversos periódicos del mundo han publicado algunos cables de Wikileaks en donde se revela el trato inhumano a ancianos con demencia senil y a adolescentes en la ya infame cárcel de Guantánamo. Bajo el manto de la política antiterrorista esgrimida por Washington se ha dado vía libre a una de las más espantosas violaciones a los derechos humanos, contradiciendo completamente el discurso político norteamericano, autoproclamado defensor de la libertad y la democracia. Esta "discapacidad ideológica", como la han definido varios intelectuales centroafricanos, se cura con altas dosis de verdad, honestidad y justicia. Poco tiene que ver con quienes padecen de alguna capacidad especial, pues nadie está más ciego que quien no quiere ver, y nadie más sordo como el que no desea oír. Estas noticias deberían llamar a la reflexión de toda la comunidad internacional, que parece mucho más preocupada en cubrir la boda de un príncipe, curiosamente en otro país que se dice de sí mismo democrático (pero en donde la aristocracia conserva todos su privilegios) que en el sufrimiento de inocentes, hoy más que nunca, "chivos expiatorios" de un sistema que busca desesperadamente evitar su caída.

Autor: Cristian Claudio Casadey Jarai