jueves, 21 de abril de 2011

Teoría Submodernista Sociocapitalista sobre la Poética Actual: Un Enfoque Crítico. Por Alberto Durango

Teoría Submodernista Sociocapitalista sobre la Poética Actual: Un Enfoque Crítico

Por Alberto Durango

1. Las expresiones de lo absurdo

"La poética en realidad carece intrínsecamente de sentido alguno, el mismo es dado por el lector" (F. Casadey, 2007). Al respecto Wilson (2009) menciona que las obras de Cristian Casadey son un ejemplo de una poética submodernista actual.

Si se examina el paradigma neconceptualista en el contexto actual, la poética submodernista se enfrenta a una difícil elección: Aceptar lo absurdo en un giro neosartreista o concluir que la poética submoderna es parte integrante de la economía de la cultura, dentro de un vicioso dilema sociocapitalista. El tema característico de las obras de Cristian Casadey subyace dentro de una mitopoética submoderna en la que los factores viscerales juegan un papel importante en la lucha entre las fuerzas económicas y sociales. En este sentido, si se mantiene la poética actual submoderna, se tendrá que optar entre lo absurdo de la falta de significado per se y el materialismo textual (Artois Terreblanche, 2009).

"La poética está muerta," sentencia Didier (2009). La fuente principal del modelo submodernista poético, de acuerdo a Grant (2008), se relaciona subconscientemente tanto a la dialéctica, como a una nueva tendencia en la búsqueda de una identidad neocultural. Pero la premisa de la teoría sociocapitalista submodernista sostiene que las tendencias de clase social tienen valor objetivo sobre la poesía actual (Albertini, 2009).

El sinsentido cuasi neodadaista y a la vez submodernista, en contraposición al decantado postmodernismo, prevalece en los límites de la interpretación semiótica. Surge de nuevo un cambio en la estética, entre un racionalismo cultural y cierta incongruencia sociocapitalista (Reinholt, 2007).

El papel del lector como escritor, en cuanto de cierta manera crea por él mismo una reinterpretación de la obra, posee un valor postdialéctico conforme transcurre el tiempo y cambian las estructuras sociales y culturales (Farrell, 2009).

Albertini (2009) sugiere que en ese contexto la obra es un producto de las masas. A pesar de este punto, el tema se interpola en un paradigma semiótico de expresión que incluye la poética como una paradoja.

El tema principal del análisis poético de Caneli (2007) radica en la visión del arte submoderno como un conjunto cultural. En este sentido, la teoría sociocapitalista y submodernista sostienen que los cambios sociales y sus paradojas revisten importancia poética, más allá de sus consecuencias inmediatas (Fratini, 2009).

2. Cristian Casadey y lo submoderno de la teoría sociocapitalista

Si se examina lo absurdo en la obra de Cristian Casadey, se tiende a rechazar lo submoderno de la teoría sociocapitalista concluyendo que el discurso deberá proceder del inconsciente colectivo, pero sólo si la conciencia puede expresarse por medio de la lengua, restando fuerza a otras manifestaciones semióticas. En caso contrario, el modelo de Fratini (2009) del paradigma de la predialéctica de la poética es una tendencia sociocapitalista cultural submoderna, y por lo tanto, carente de sentido. El contenido es contextualizado en una poética cultural que incluye la lucha de la conciencia y de las tendencias económicas en crisis como una paradoja. Por lo tanto, si se mantiene la teoría submodernista, habrá que elegir entre la teoría cultural poética actual y las tendencias subconstructivas culturales en boga.

C. Casadey utiliza el término absurdo “Neoalquimia” para denotar profundos problemas filosóficos y espirituales (Albertini, 2009). Se podría decir que otros de los recursos principales de las obras de Casadey no es el discurso per se, sino una variante llamada neodiscurso (Farrell, 2009).

De esta manera se concluye que las obras de C. Casadey se interpolan en una poética actual que incluye la verdad como una paradoja.

Montevideo, Otoño del 2010.

Referencias

Albertini, Demetrio (2009). Poética. Malabo: Ediciones Libres.

Artois Terreblanche, Duval (2009). Poética y Filosofía. Malabo: Ediciones Libres.

Caneli, Michelle (2007). La poesía y su interpretación. Manila: RIG Editions.

Casadey, Francisco Emilio (2007). Semiótica y Poética. Malabo: Ediciones Libres.

Didier, Latmer (2009). La poética ha muerto. Malabo: Vega Editora.

Farrell, Martin (2009). Análisis poético en la actualidad. Montevideo: C.B. Editora.

Fratini, Marco (2009). Modelos Predialécticos. Asunción: Ediciones Mar.

Grant, Elliot (2008). Poesía Submodernista. Bata: Aster Ediciones.

Reinholt, Richard (2007). Submodernismo. Bata: Aster Ediciones.

Wilson, Peter (2009). Corrientes submodernas en poesía. Bata: Aster Ediciones.

La leyenda del Puente de Piedra. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

La Leyenda del Puente de Piedra

El clima del pueblo era realmente caliente. Ese día en especial había sido demasiado sofocante, tanto que no había agua alguna capaz de calmar la sed de Pedro, el jornalero.

El trabajo en el cafetal había sido especialmente duro esa vez. Las alimañas picaban sin cesar su sufrido cuerpo. Las gotas de sudor que se deslizaban por su frente nublaban su fatigada vista. Por suerte sus labores ya habían concluido. La noche se acercaba sigilosamente.

El patrón, satisfecho con las tareas realizadas por Pedro, resolvió obsequiarle un gallo muy obediente y fortachón. Pedro estaba muy feliz con semejante regalo, por lo que agradeció mucho a su jefe y emprendió su recorrido.

El camino hacia su hogar era largo y sinuoso. Las montañas parecían burlarse del hombre, quien en su pesar no hacía caso alguno de las bromas de la naturaleza indómita.

El manto oscuro y estrellado le jugó una mala pasada. La falta de luz hizo que Pedro equivocara su trayecto, por lo que llegó hasta un río cuando se dio cuenta de su error.

- ¡Qué me lleve el diablo! ¡Maldita sea mi suerte! – Gritó lastimosamente Pedro.

Un repugnante olor a azufre impregnó todo el ambiente. El Demonio en persona había acudido ante el llamado de Pedro, quien transpiraba todavía mucho más que antes.

- Ayúdame Satán – Dijo Pedro.

-Aquí estoy a tu servicio – Contestó educadamente el Diablo. Pedro nunca imaginó que el famoso Príncipe de las Tinieblas era un tipo fino y educado, con buen porte y muy elegante.

- Conozco tu problema y sé que te has perdido. Puedo ayudarte a llegar a tu casa a cambio de un favorcito – Habló con cierta malicia el Maligno.

- ¿Y qué quieres de mí? Sólo soy un pobre jornalero que no tiene fortuna, mi único deseo es retornar a mi ranchito con mi esposa y mis queridos hijitos – Replicó con pesar Pedro.

- Construiré un puente de piedra sobre este río a cambio de tu primogénito.

Pedro lo pensó detenidamente. Necesitaba aquel servicio, pero el amor a su hijo no le permitía realizar semejante sacrificio cruel.

-Está Bien Satán, pero con una condición –Sentenció Pedro – Debes terminar el puente antes de que cante mi gallo al amanecer.

- Muy bien, que así sea entonces – Exclamó impaciente Lucifer.

Con todas sus fuerzas el demonio sacó y sacó piedras desde las profundidades de su Reino. La velocidad de Belcebú era verdaderamente escalofriante. Pedro estaba anonadado con el espectáculo infrahumano que transcurría ante su vista. El gallo se había despertado y miraba como el Diablo trabajaba sin cesar.

Ya casi estaba por amanecer. El Demonio sonreía placenteramente al instante en que sólo le faltaba colocar la última roca en el puente. Pedro, ni lento ni perezoso, hizo cantar de un puntapié al pobre gallo, quien lanzó su quiquiriquí como si fuera el último. Lucifer, engañado, se refugiaba en el abismo del Averno, mientras Pedro soltaba grandes carcajadas.

-No debí de ser tan confiado. Me has ganado en verdad, hay gente más deshonesta que yo – Pronunció Satán.

Y así fue como el famoso Puente de Piedra fue creado hace muchos, pero muchos años.

Sobre las leyendas. Por Cristian Claudio Casadey Jarai

Las leyendas siempre despiertan el interés de la gente, y mucho más cuando se trata de relatos de su propio terruño. De acuerdo a García de Ceballos (2007) son historias que van más allá de lo cotidiano e irrumpen en universos mágicos, a menudo con una riqueza cultural de carácter onírico, pero siempre con base en la realidad, lo que a veces hace que algunas personas hasta crean que dichas narraciones son del todo reales.

Algunas son historias que se transmiten de generación en generación, productos del imaginario y la sabiduría popular, la cual ha podido encerrar en ellas muchas verdades y enseñanzas. Es por ello que los mitos y leyendas tienen un gran valor pedagógico y moral. Son un rescate fiel de las tradiciones y del espíritu del pueblo, que se materializa, por decirlo de alguna manera, en breves narraciones que entretienen y educan.


Referencias

García de Ceballos, E. M. (2007). Conozcamos Leyendas Autóctonas y Mejoremos la Ortografía. Informe Final para obtener el Título de Especialista. Universidad de Pamplona, Facultad de Educación, Especialización en Pedagogía de la Lengua y la Literatura



domingo, 17 de abril de 2011

BETASOM (Novela por entregas) de Cristian Claudio Casadey Jarai

La Revista Cultural Espíritu Literario se complace en presentar la novela por entregas "BETASOM", de Cristian Claudio Casadey Jarai.

Primera Entrega:

Aquel triste día en que Italia declaró la guerra a Inglaterra y Francia, me encontraba embarcado sobre el viejo crucero Garibaldi, en calidad de oficial de máquinas… Ya han pasado demasiados años desde esos terribles sucesos, cuyos recuerdos todavía surcan las arrugas de mi vieja frente. Algunos gratos, otros no tanto, y muchos otros trágicos y desventurados. Sin embargo, aquel poderoso embrujo que llama a la mar, que envalentona la sangre de los hombres y empuja el ímpetu y la sed por nuevas aventuras, no me ha abandonado aun, a pesar de mi longeva edad. Todavía rememoro esos días como si todo hubiera sucedido tan solo ayer…

El almirante Martinelli era un hombre alto y delgado, de carácter fuerte e impecable en su vestir. Su voz ronca retumbaba en la Plaza de la Academia Naval. Nunca un hombre habló con el corazón como lo hizo aquel bravo marino, en un momento tan importante como lo era la graduación.

-Alféreces, están aquí reunidos para informarles sobre sus primeros destinos. Este mismo día marcharán hacia sus naves directamente al frente de combate. Nuestra noble Armada depende de todos y cada uno de ustedes. Probarán su valor y sus conocimientos al servicio de nuestra amada patria. Cruzarán mares y océanos y defender nuestro bello pabellón dondequiera que estén. La victoria será vuestra.

El almirante continuó hablando sobre el honor y la tradición naval del país, sobre las obligaciones históricas que pesaban sobre nuestros hombros como espíritus dedicados a la defensa de nuestros ideales, y el llamado a la gloria o a la muerte.

Estaba llamado a la mar desde el vientre de mi madre. Mi padre me cantaba canciones navales cuando todavía estaba en la cuna. Las ambiciones náuticas de mi progenitor fueron frustradas por las vicisitudes de la vida, obligaciones familiares y cargas económicas. A pesar de ello albergaba sus sueños para su primogénito. De esta manera me consagraron a la vida marítima.

Di mis primeros pasos en el arte de las velas en el alpino Lago Maggiore, en la frontera suizo italiana. El excelente clima piamontés hinchaba con orgullo mis pulmones y hacían de las actividades náuticas las más esperadas del año. De esta manera llegué en mi temprana juventud a trabajar como aprendiz durante medio año en una embarcación comercial que surcaba el Adriático. Algunos viejos marinos todavía festejaban durante esos viajes por la recuperación de Fiume y la heroica campaña del poeta Gabriele D'Annunzio, quien la había reconquistado con la ayuda de otros patriotas, fundando en aquel sitio un estado libre. Luego la ciudad puerto fue anexada al Reino de Italia. Poco duraría aquella efímera felicidad.

En el transcurso de mi último año de bachillerato logré aprobar los difíciles exámenes que se exigían para ingresar a la Real Academia Naval.

Poco después las hostilidades de la guerra cambiaron por completo mi vida. La guerra relámpago sobre Polonia y la entrada de Inglaterra en el conflicto tuvo como consecuencia la movilización de todos los hombres disponibles. Es así que fui llamado por la marina mucho antes de lo esperado. Mi corta edad y mi inexperiencia habían evitado mi intervención en la conquista de Abisinia. Pero todo iba a cambiar pronto.

La alianza entre Alemania e Italia hizo que fuera trasladado a un centro de entrenamiento situado en una secreta y diminuta isla en el Báltico. El viaje fue realmente extenuante, sin embargo, el deseo de servir a mi patria estaba por encima de cualquier agotamiento físico o mental.

El 1 de diciembre de 1939 me trasladé a los cuarteles del Centro de Entrenamiento de oficiales ubicado en una pequeña isla del Báltico. Los instructores eran rigurosos y muy exigentes, de manera que solamente los más aptos salían airosos de las actividades desplegadas en aquel solitario y silencioso lugar.

Cuatro meses fríos y difíciles pasé en un barreminas recorriendo cada gota del pesado mar Báltico, sin que hubiera mayores novedades que el eterno desgaste del cuerpo y del espíritu. El agua salada impregnaba hasta lo más profundo del alma, tanto que a veces era necesario remontar el pensamiento hacia tierras más cálidas al sur. Por fin fue el momento de regresar a Italia.

En las primeras jornadas de la guerra, la marina italiana se mantuvo siempre atenta, guardada al refugio de sus bases. Durante esa época, en el Mediterráneo solo se sucedieron algunas operaciones aisladas a cargo de cruceros y destructores. Las primeras batallas de importancia entre la flota italiana y la inglesa comenzaron en julio de 1940. Ya para entonces tenía una cierta noción sobre lo que podría llegar a venir. El optimismo reinaba por todas partes. El enemigo parecía acorralado. Pero al final todo resultó ser una efímera y frágil burbuja de jabón, pues la débil maqueta del régimen imperante vería su final acercarse estrepitosamente. Mi memoria retrocedía, visualizando la imagen viva de mis padres y mi hermana. De algún modo lograba comprender que todo en la vida tenía sus límites, que la gloria, los éxitos, el amor y las pasiones, podrían acabarse de un momento a otro, sin que los más profundos anhelos que uno guarda en lo más íntimo de su ser pudieran cumplirse. Mi cuerpo mortal quedaría yaciendo en pedazos en medio del océano inclemente o sepultado bajo el plomo enemigo y el duro metal de mi nave, sirviendo de cebo para quien sabe qué clase de voraces peces. Si a lo mejor algún caballero tuviera la piedad de recoger mis restos, podría a lo mejor ser enterrado de manera cristiana y guardar reposo por el resto de la eternidad.

Los acuerdos navales entre Alemania y el Reino de Italia se firmaron durante los días 20 y 21 de junio de 1939, en Friedrichshafen, un pueblo en la costa norte del Lago Constanza. Alemania, convertida en la primera potencia militar del mundo, mientras que Italia se encontraba en inferioridad de condiciones. Pero contábamos con una magnífica flota de guerra y una invalorable experiencia en operaciones submarinas.

La caída de Francia ofreció a las fuerzas del Tercer Reich una salida protegida al Atlántico, gracias a la gran cantidad de puertos existentes en sus costas. Este importante hecho ayudó a la expansión de la escuadra submarina alemana, la cual que inició una violenta campaña de construcción de nuevos sumergibles. Alemania solicitó la presencia de la flota submarina italiana en el Atlántico para patrullar las aguas desde el sur de Lisboa, mientras que los U-Boot se encomendaban a la zona norte desde la bella capital portuguesa.

Por esos giros inesperados del destino, como bien había mencionado anteriormente, me encontraba en calidad de oficial de máquinas en el crucero Garibaldi cuando estalló la lucha armada. Pero no duré mucho en aquella labor. En breve fui enviado a un nuevo destino, esta vez como parte de una delegación dispuesta por el Almirante Calvetti, con el propósito de inspeccionar los puertos franceses. La misión consistía en encontrar el lugar más propicio para poder establecer una base de submarinos. Al final fue elegido de manera unánime el puerto de Burdeos, a cincuenta milla de la Bahía de Vizcaya, pues gracias al río Gironde existían varios canales a través de los cuales se podía acceder al Mediterráneo. Esto hacía de la zona un área muy importante para los intereses de la Regia Marina. Además Burdeos estaba equipado con esclusas, talleres y demás infraestructura indispensable para un correcto funcionamiento de las futuras instalaciones.

Ese fue el origen de BETASOM; la letra "B", de Burdeos, que en la terminología militar correspondía a BETA, y SOM, de sommergibile (sumergible) para la base de submarinos.

Dos grandes compuertas conectaban a Betasom con el río Gironde. Tenía dos diques secos, uno para recibir a los robustos submarinos transoceánicos y otro preparado para albergar dos pequeños submarinos al mismo tiempo. También se habían levantado barracas para los marinos, comedores, bodegas y edificaciones similares. El Batallón San Marco había sido encomendado para salvaguardar la seguridad de la base.

Al principio hubo una falla en la seguridad de los sumergibles, pues las naves italianas permanecían expuestas al aire libre. Los alemanes, temerosos de la costosa pérdida de los aparatos, decidieron construir los bunkers apropiados para proteger sus artefactos en Burdeos. Una dificultad extra la constituía la distancia de cincuenta millas que había entre la base y la salida al mar. La navegación en el río Gironde era sumamente difícil, por lo que se requería de la asistencia de pilotos franceses para dirigir a los submarinos tanto hacia la entrada como hacia el Atlántico. Esto sólo podía hacerse dos veces al día cuando la marea estaba alta.

martes, 15 de febrero de 2011

De regreso

Luego de bastante tiempo alejada de las letras, la Revista Cultural Espíritu Literario vuelve  a su salsa; a la poesía, al ensayo, al cuento y a toda clase de manifestación literaria y, por supuesto, cultural.

 Este 2011 es un año teñido por grandes cambios a nivel mundial. Es casi imposible mantenerse al margen de los mismos, escapar de la crisis económica que parece haber venido para quedarse, o bien permanecer impávido o inmóvil ante el increíble avance de internet, y de la tecnología en general, a cada uno de los aspectos de la vida cotidiana.

En este contexto, propio del  “mundo globalizado”, y haciendo uso de dichas herramientas, pues el principal soporte de esta  publicación independiente es justamente internet, es donde no se puede perder la gran oportunidad de llegar a una gran cantidad de lectores, y por supuesto, poetas y escritores, sin perder de vista la obligación moral de denunciar las injusticias y luchar por la preservación y difusión de la cultura.

La invitación queda hecha en esta nueva etapa de rejuvenecimiento de la revista, que espera ser un medio para  la promoción de nuevos talentos, así como un lugar de encuentro para el sano debate y el pensamiento crítico.

 

miércoles, 2 de junio de 2010

Haikus de Daniel de Cullá






HAIKUS

DE LA VERDE OLIVA

Muerte pelada

Mi esposo sin albarda.

Campo de Nabos.

Sabes del cielo

Y no sabes del suelo.

Caca pisada.

Viuda en entierro

Morcilla de sacristán.

Buena en buena fe.

Por mar y tierra

La vieja de puntilla

Te llama beodo.

Beata a grillos

Cura de puerta en puerta

A pedir huevos.

-Mujer, pon la olla

Que aquí traigo la polla.

Convite al jarro.

En Toledo un día

Remolón un chumino.

Puta a caballo.

Altivo mono

Sacaba la castaña

Con mano de gato.

Siete la vacía

Y siete la hincha al día

Ama de cura.

-


HAIKUS DEL DIABLO

Recuerdo a mamá

Llamándole un día

“Angel del Amor”

Desvanecida

En un breve instante

En levitación

De esa oración

“elevada la tengo

Hasta el señor”

Oh, ay, mi señor

El alma tiene barbas

Como el confesor

Mentiras santas

Y más jactancias vanas

Perdidita estoy

Aún no me ha dado

La hostia, y ya me pide

La carnal carne.

Sacaba la castaña

Con mano de gato.

Siete la vacía

Y siete la hincha al día

Ama de cura.

-